Me han preguntado que significa para mí la pintura, que es lo que siento cuando pinto.
Esto movilizó en mí un montón de sensaciones, porque en verdad nunca me había hecho este cuestionamiento; simplemente es algo que llevo conmigo, que surge espontáneamente, sobre todo el dibujo, las líneas, los monigotes. Todo eso está conmigo desde siempre: no recuerdo un momento preciso en el que haya decidido hacerlo, es una actitud espontánea que surge en un instante y en cualquier lugar: un trozo de ladrillo deslizándose sobre una pared, un dedo dibujando en la arena mojada mientras tomo sol en la orilla del mar, un palito recorriendo un claro en el pasto cuando la tarde cae sobre la laguna, un pomo de pintura, un pincel, un lápiz o un crayón cuando estoy en casa o en el taller. Lo mismo da. Cualquier elemento que sea capaz de ayudarme a dejar una marca, una huella, provoca en mí el impulso de rayar, colorear, hacer garabatos o pintar un cuadro.
El simple hecho de tenerlos conmigo supone empezar a jugar el juego que más me gusta: el de la creatividad, que no es más que la libertad absoluta .En un momento se transforma la realidad, se aquieta la mente, los prejuicios no existen más y se acelera el corazón: de a poco los materiales me van diciendo hacia donde quieren ir, surgen líneas aparentemente incoherentes o algunas manchas que de a poco me dirán adonde quieren llegar. Solitas avanzan sacando todo lo que aguardaba pacientemente adentro mío para hacerse forma y color y así darse a conocer.
En el momento de la realización, tan íntimo y placentero, trato de “desaprender” todo lo aprendido, hago lo que quiero, gozo en cada trazo, cada pincelada, cada color, como quien mira un paisaje que se arma lentamente ante sus ojos. Y entonces se produce la magia: aparecen las casitas torcidas, remontan vuelo los barriletes (algunos de pintura, otros de papel), crecen flores y peces de colores. Quien sabe cuantas cosas más habrá en mi interior, solo hay que dejar que maduren, que vayan y vengan, que tomen su forma definitiva y los colores que quieran. Acá estoy, esperándolas para cuando se decidan con todos los elementos preparados.
De ese modo vivo el hecho de pintar. Pura y exclusivamente como un juego liberador que me llena y me completa. No pretendo con mi obra decir nada, en ella no hay mensaje, solo la intención de exteriorizar mis fantasías y ser feliz.
Y si con esto logro que a quien la vea le provoque una sonrisa, le haga aparecer un recuerdo o le de un ratito de placer, entonces si, la satisfacción será total.
Laura Gelpi se inició en la pintura con el maestro Néstor Villar Errecart. Técnica Ceramista recibida en la Escuela de Cerámica de Mar del Plata. Fue seleccionada en el Salón Marinista Cleto Cioccini, Salón de pequeño formato de Tandil, Primer Salón Anual de Pintura Fogolar Furlan 2006 (mención de honor) y Segundo Salón Anual de Pintura Fogolar Furlan 2007. 2º premio de dibujo en el Salón anual de ANDAP año 2003 y 3º premio dibujo Salón Anual ANDAP año 2005.
The artist must be in his work as God is in creation, invisible and all powerful; one must sense him every where but never see him.
Gustave Flaubert 1821 1880.
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