|
ICANEWS
Octubre 2004, Año 1 # 5 |
| Un idioma que todos creen
entender |
| por
Julián Rodríguez |
|
|
Tan popular
como soplar las velitas en cumpleaños, ponerse la malla
en vacaciones o brindar un aplauso para el asador, irrumpe
la fotografía en nuestras vidas, con la misma sonrisa
que pareciera generar; escondiendo entre ardides y supuestos
secretillos las causas de algunas frustraciones a la hora
de ver las fotos en el laboratorio o en nuestro monitor, sobre
todo si se las compara con las que nuestra imaginación
pretendía. La fotografía es, para el gran público,
una de esas actividades que se aprenden con la misma dificultad
que presenta el abrir los ojos y diferenciar a un perro de
un semáforo o saber cual es el piso y hacia donde está
el cielo; suele adjudicársele el problema de alguna
foto al funcionamiento de la cámara, al mal manejo
del equipo, a la calidad de los componentes y/o insumos y
tal vez a cuestiones regidas por la fase lunar, el azar o
condiciones naturales, casi paranormales, heredadas o conferidas
mediante desconocidos sortilegios o bendiciones.
Rara vez se observa el verdadero origen del problema, que
no es otro más que el de la falta de manejo del idioma,
ya que eso es la fotografía como disciplina o forma
de comunicación. Como suele suceder, es extraño
que se busque en lo obvio y es justamente allí donde
se encuentra el inicio del inconveniente. Es innegable que
toda fotografía es acompañada de una motivación
y esta última es generada por la observación
o detección de alguna porción del universo que
nos provoca alguna sensación particular o deseo de
capturar lo que percibimos. El común de los poseedores
de cámaras fotográficas, por alguna razón
que no es propicio desarrollar en esta nota, adjudica al objeto
o escena la responsabilidad de transmitir en forma automática
todo aquello que imagina, pretende, intuye y descubre a partir
de esa observación, en ese momento y condiciones, sin
mas que apretar el obturador de la cámara, apuntándola
hacia donde el impulso lo lleva. Esto que en fotografía
suena engañosamente a posible es lo mismo que pensar
que cualquier persona pueda con solo comprarse un lienzo,
unas pinturas, pinceles y espátulas, amanecerse pintor
o con un piano, pianista y asÌ también un delantal
blanco haría a su poseedor docente o médico.
Es una buena sugerencia para los recién iniciados en
la fotografía, la de dedicarle más tiempo a
la observación de fotografías hechas por profesionales
e intentar descubrir modos de inspección, movimientos
del ojo, tiempos de permanencia en diferentes superficies
y sólo observar; no conjeturar ni teorizar, ver, registrar,
medir, en la propia mirada y en ojos ajenos. Esta nota no
es suficiente para describir las particularidades de esta
investigación pero es un inicio prometedor, ya que
allí se encuentra el primer gran escollo; a partir
de allí es que debemos comenzar a preguntarnos qué
decir, cómo decirlo y cómo hacerlo. El contenido,
el código y la técnica son el sostén
de todo lo que podemos expresar en fotografía. Todo
lo que mostramos y una clara muestra de donde están
puestos nuestros intereses y deseos. Un idioma por aprender,
un camino por andar que suele mostrar más paisajes
internos que externos. Otra fuente de placer, excusa para
el autoconocimiento y desarrollo personal.
Sobre la fotografía de
autor
Encontrarse en lo que uno ve y poder mostrarlo, con la certeza
de haber conseguido la foto buscada es como contar en secreto,
a quienes lo puedan descubrir, que un mundo claro y sin disfraces,
está al alcance de nuestra vista y corazón.
Descubrir las particularidades de este idioma requiere un
esfuerzo diferente a los conocidos y sus frutos brindan una
sensación fantástica que no puede compararse
con otra.
La búsqueda de estos estados perceptivos, físicos
y emocionales son la primera causa en el trabajo del autor
en fotografía. Lejos de la mera especulación
racional sobre el objeto y la situación, existe en
el modo de mostrar, una comprobación empírica
del hallazgo, que es lo que le da a cada toma un sentido y
un significado. …éstos son una resultante de
los componentes que comienzan a acomodarse en la observación
de la realidad, continúan en la aplicación de
códigos y concluyen con las decisiones técnicas
que llevan a la ejecución de la toma. Ninguna de estas
instancias tendrían sentido si no existiera motivación
casi visceral a la hora de percibir lo que la realidad nos
dicta.
sólo el autor es capaz de dilucidar que debe decir
la foto; cómo decirlo y cómo hacerlo; obviar
estas instancias o desplazar la responsabilidad de los significados
a las cosas es inocente o irresponsable. La fotografía
de autor es aquella que nos lleva por un camino de ida al
encuentro de la imagen que nos satisfaga y nos colme; para
luego buscar otra y otra y asÌ encontrar testigos planos
de varios paisajes del camino interior. Hacer la búsqueda
del significado y no del objeto es el inicio del proceso al
cual nos debemos entregar, a riesgo inclusive de desembocar
en lo desconocido, en un territorio donde los objetos son
sólo indicios para el hallazgo, donde la mirada ajena
no encuentra nada y donde lo que algunos osan llamar locura,
nos tienta a permanecer. La recompensa al riesgo no es garantizada,
el paseo debe ser premio suficiente; sólo podemos tener
la certeza de saber que si el recorrido fue atravesado con
valentía, atino y sinceridad el resultado será
acaso claro para nosotros, únicos conocedores de la
verdad aplicada a lo que el mundo real nos causa; puesto que
al fin, nuestra obra debe ser clara para nosotros antes que
para los demás. De aquÌ es que podemos comenzar
a inferir que el objeto no tiene mayor gravitación
sobre los significados y que el orden de las partes no es
condición suficiente
Aprender a ver fotografía es necesario para poder disfrutarla
y también construirla, nadie puede explicarle a otra
persona algo que se sabe si no se conoce el idioma común.
Aprender fotografía es aprender a ver, a contar y a
mostrar lo que queremos que sea visto y como necesitamos que
sea interpretado. Top |
| |
| POR MAS INFORMACION
VISITE www.tallerdefotografia.com.ar |
|
|