El 18 de noviembre, el Prof. Carlos Ecker presentó
con orgullo a sus alumnos, quienes con gran pasión
y entusiasmo, expresaron sus primeras manifestaciones estéticas
y artísticas. Este tipo de audiciones representan
el trabajo realizado durante el año y están
pensadas desde un espacio para que los chicos puedan encontrar
ese tiempo musical que les permite comunicarse y empezar
a mostrarse.
Los alumnos reflejaron los fundamentos de la propuesta metodológica
del Centro de Estudios Musicales que, en pocas palabras,
apunta a la enseñanza de instrumentos de viento (aerófonos)
como la flauta traversa, flautas dulces, armónica
diatónica, armónica cromática, kena,
pinkullo y sikus; ayudando al alumno a apreciar las características
de cada uno, distinguiendo la percepción, la emisión
del sonido y sus cualidades; y promoviendo manifestaciones
con apoyo auditivo, visual y corporal.
“Esto no pretende
ser una competencia ni entre ellos ni con nadie, ni tampoco
es una muestra profesional. Algunos alumnos, los más
tímidos, se presentaron con muchos nervios, otros
se mostraron más seguros. Pero lo esencial es que
realmente lo disfrutaron. A pesar de trabajar en forma individual
durante el año, era tanta la pasión y la alegría
que tenían que hasta improvisaron para ejecutar en
grupo, minutos después de haberse conocido. Había
mucha dinámica, para mí fue una gran sorpresa.
Las clases del Centro de Estudios se amoldan a las necesidades
particulares de cada alumno. Hay quienes quieren trabajar
para alcanzar la excelencia. Algunos requieren mayor exactitud,
precisión, distintos matices, intensidad, adornos
que van enriqueciendo y ponen de manifiesto la identidad
del intérprete. Se busca que los alumnos puedan encontrar
su propio espacio dentro de ellos mismos, partiendo del
concepto de que no se puede interpretar aquello que no se
sienta. Primero hay que percibir”.
Muchos se acercan al Centro porque quieren cumplir ese sueño
de poder tocar música, sin ninguna aspiración
más que esa. El mensaje del Prof. Ecker, para estos
músicos entusiastas, es más que alentador:
“Todos pueden aprender
a tocar música, de hecho hay alumnos con dificultades
de aprendizaje que están aprendiendo. Todo es cuestión
de los objetivos que se tengan en mente. Tengo un alumno
de 86 años que está aprendiendo a tocar el
pinkullo. En este caso, los objetivos no apuntan a la excelencia
o al virtuosismo, pero este aprendizaje sí permite
soltar la expresión que cada uno tenga y sentir el
placer de hacer música sin necesidad de ser un virtuoso.
Tengo un alumno que apunta a ser concertista pero también
otros que han encontrado una verdadera forma de disfrutar,
de tener un tiempo para ellos. Se han encontrado a ellos
mismos, aún aquellos que nunca pensaron que podrían
tocar música. Existe ese mito de que quien se dedica
a la música tiene que ser excelente y trato de alentar
a los alumnos para que no se bloqueen con ese concepto,
y para que se fijen sus propias meta”.
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