Como
profesional, director coral, y como ser humano, Ulises Zamudio
cree en el trabajo, el esfuerzo, el compromiso y la dedicación.
Es exigente, pero
como buen docente de la voz, exige del alumno o del coreuta
lo mismo que exige de sí mismo: poder sacar lo mejor
de cada uno y trabajar sistemáticamente para que
eso ocurra. A pesar de haber obtenido grandes logros a través
de su carrera profesional, no deja de seguir sus inquietudes
de querer saber y rendir más. Se ha perfeccionado
junto a grandes maestros como Werner Pfaff , Néstor
Andrenacci, Néstor Zadoff, Antonio Russo y Robert
Sund.
Participó como bajista en la Orquesta del Maestro
Carlos Marzán, junto a Marilina Ross y en varias
orquestas en Italia como La Tullio de Piscopo, Antonella
D'Agostino, Nuovi Angel, Schola Chantorum y la Fred Bongusto.
Se destacó como bandoneonísta en la Orquesta
de Jubilados Marplatenses, junto a Julio Iglesias y en las
orquestas italianas Antonella D'Agostino y Schola Chantorum.
El reconocido bajista, bandoneonísta, guitarrista,
compositor, arreglador y director coral dirige en la actualidad
a seis agrupaciones: el grupo Vocal Carpe Diem , el Coral
Gregis Musica Klapa Veselinka, del Centro Cultural Eslavos
Unidos, el Coro Femenino de la Asociación Emilia
Romagna, el Coro de Cámara Polyphonia de la Obra
Don Bosco y el Coro Inan Hanguen de General Pirán.
Con el Grupo Vocal Carpe Diem el director está ensayando
un repertorio temático de Bossa-Nova y Jazz, con
arreglos vocales de 6 a 8 partes, que piensa estrenar en
la temporada 2006/2007.
“Los grupos que dirijo ensayan repertorios diferentes,
de acuerdo al adiestramiento técnico de sus integrantes.
De ahí que el nivel de complejidad de los repertorios
sea distinto. Sin embargo, de todos ellos recabo satisfacciones
porque el compromiso que mis coreutas manifiestan para con
nuestro trabajo conjunto hace que cada día haya progresos
técnicos y artísticos.
Mi propósito profesional, que llevo adelante con
todas mis agrupaciones es intentar romper un paradigma cultural,
vigente en nuestro país, de que la música
es una actividad para elegidos y que para llegar a ella
se debe poseer un mandato divino. Encuentro, sin embargo,
una contradicción entre dicho paradigma y la música
que la industria nos propone. La música es un hecho
que tiene que ver con el espíritu humano, que aunque
no sepamos exactamente qué cosa es, lo llevamos a
todas partes. Como el espíritu, no es banal ni casual:
merece indagarse sobre ella, conocerla, amarla.”
Los coreutas a quienes dirige Ulises Zamudio se sienten
muy cómodos trabajando con él. José
Vásquez, ex integrante de Carpe Diem, manifiesta
su punto de vista: “Lo apreciamos porque consideramos
que hace muy bien su trabajo y como ser humano, es un ser
excepcional, respetable y sobretodo muy humilde. Ulises
puede trabajar con gente que sabe cantar y con gente que
no sabe que puede cantar. Sus técnicas y convicciones
con respecto a la música vocal están pensadas
para que cualquier persona pueda cantar y formar parte de
un grupo. Además, sus arreglos son espectaculares,
su método de trabajo es muy simple y está
al alcance de todos. Yo mismo lo comprobé cuando
formamos el grupo vocal Carpe Diem. Los ensayos eran muy
gratificantes. Como director, tiene facilidad para transmitir
su conocimiento y es fácil asimilarlo para cualquiera
que se lo proponga. Para Ulises, no hay parámetros
ni de piso ni de techo para poder progresar, siempre se
plantea el crecimiento de cada coreuta individualmente y
eso hace que los grupos sean homogéneos y que haya
un buen ensamble vocal en todos sus arreglos.”
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