Se escucha en la casa el grito de guerra en pro del mantenimiento de las cuotas de poder en el seno de la familia... “apagá la luz, ¡es hora de dormir!” Generalmente uno de los padres comienza la batalla. Quiere que su hijo apague la luz y duerma.
Yo me pregunto si nosotros, padres, terapeutas, adultos, sabemos ponernos del otro lado en alguna ocasión, o si nuestra memoria –con un temprano deterioro- nos hace olvidar nuestra propia adolescencia.
La noche es el momento mágico donde el adolescente puede realizar su mundo de fantasías con un viso de realidad virtual. El silencio de la casa le hace sentir omnipotente y poderoso mientras, al mismo tiempo, sabe que no está solo. La libertad, como una libélula, le permite desplazarse, ir a la heladera y saquearla a gusto y paladar, no recoger lo que ensució e ir a comer a su mágico reducto. Allí todo es posible. La sensación de plenitud que le da la noche sin que nadie le diga lo que tiene que “hacer” y, al mismo tiempo, poder “hacer” lo que quiere, no tiene precio en su mundo lleno de fantasías.
Si tiene suerte y es el feliz poseedor de una “compu” ¡BINGO! Aquí comienza una fiesta donde su dormitorio se transforma en una charla re-amena con su grupo de amigos... no importa el contenido, está con su grupo, está acompañado, está con sus pares que se encuentran, como él, en el mundo fantástico de la noche. Forma parte de un universo paralelo donde ningún adulto viene a romper el encanto ni a poner normas.
Si no tiene computadora seguro que hay celular. El proceso es el mismo: básicamente, vuela con autonomía, no con piloto automático como durante el día. Por la noche maneja su propia nave y se siente bien... muy bien. Se duerme cuando, agotado, piensa que la rutina absurda del día siguiente lo va a atrapar y no va a tener fuerzas para levantarse. Pero, ¡Qué importa!, si ésta es su vida real.
Este articulo es resultado de la experiencia profesional de la Dra. Nora Mancini en su trabajo terapéutico y es fruto de muchas horas de análisis individual y grupal de su trabajo con adolescentes.