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ICANEWS Julio / Agosto 2008, Año 4 # 17
DISLEXIA (segunda parte)
por Lic. en Psicopedagogía Sandra Lambardi
Psicopedagoga Leticia Alonso - Psicopedagoga Cristina Rodríguez
cristinarodriguez_4@hotmail.com
Dislexia

Continuamos aquí con el tema de la dislexia. En la primera parte definimos el concepto, hablamos de probables causas y varios síntomas conductuales. Pasamos ahora a la intervención y a la enumeración de algunos signos de alerta.

Intervención
1. En la Escuela

En la situación del aula se pueden dar las siguientes sugerencias específicas:
1. Hacer saber al niño que se interesan por él y que desean ayudarlo.
2. Establecer criterios para su trabajo en términos concretos que él pueda entender. Ayudarlo en las áreas que necesita mejorar.
3. Darle atención individualizada siempre que sea posible. Hacerle saber que puede preguntar sobre lo que no comprenda.
4. La información nueva, debe repetirse más de una vez, debido a su problema de distracción, memoria a corto plazo y a veces escasa capacidad de atención.
5. Darle tiempo para organizar sus pensamientos y para terminar su trabajo. Si no hay apremios de tiempo estará en mejores condiciones de mostrar sus conocimientos, copiar del pizarrón y tomar apuntes.
6. Alguien puede ayudarle leyéndole el material de estudio y en especial los exámenes. Muchos disléxicos compensan los primeros años por el esfuerzo de unos padres pacientes y comprensivos en leerles y repasarles las lecciones oralmente.
7. Evitar la corrección sistemática de todos los errores en su escritura.
8. Si es posible hacerle exámenes orales, evitando las dificultades que le suponen su mala lectura, escritura y capacidad organizativa.
9. Tener en cuenta que le llevará más tiempo hacer las tareas para casa que a los demás alumnos de la clase. Se cansa más que los demás (a nivel neurológico). Procurarle un trabajo más breve para no aumentar su frustración y rechazo.
10. Es fundamental hacer observaciones positivas sobre su trabajo, sin dejar de señalar aquello en lo que necesita mejorar. Elogiarlo y alentarlo siempre que sea posible.

2. En la Familia
En nuestro sistema educativo se da por supuesto que la responsabilidad de la enseñanza recae sobre el profesor más que sobre los padres. En el caso de los niños disléxicos, suele recaer sobre el especialista (psicopedagogo, psicólogo, fonoaudiólogo). Este énfasis en la labor del profesional no es adecuado por cuanto los padres pueden ser, y de hecho son, en ocasiones por propia iniciativa, una fuente de ayuda importante para sus hijos.
El papel más importante que tienen que cumplir los padres de niños disléxicos quizás sea el de apoyo emocional y social. El niño debe saber que sus padres comprenden la naturaleza de sus problemas de aprendizaje.
Esto requerirá frecuentemente el tener que dar al niño algún tipo de explicación acerca de sus dificultades disléxicas. El mensaje importante que hay que comunicar es que todos los implicados saben que el niño no es tonto y que quizá ha tenido que esforzarse mucho más en su trabajo para alcanzar su nivel actual de lectura y escritura.
Hay que evitar que la ansiedad de los padres aumente los problemas del niño, aumentando su ansiedad y preocupación generando dificultades emocionales secundarias.
Irónicamente, son a veces los padres que han tenido dificultades similares y que han sufrido mucho en la escuela los que tienden a ejercer una presión mayor, consiguiendo un fin totalmente opuesto al pretendido.
Conviene que admitan su preocupación y compartan con el niño los problemas que tuvieron.
Es totalmente inadecuado e inútil comparar en sentido desfavorable al niño disléxico con un niño sin problemas. Esto sucede especialmente si el niño que va bien en el colegio es más pequeño que el que tiene el problema. Conviene recordar que ambos son distintos y que el disléxico tiene sus cualidades. Las rivalidades fomentadas entre hermanos pueden acabar mal.
Es fundamental evaluarlo con su propio nivel, esfuerzo y rendimiento. La dificultad es no pasar a la sobreprotección, al "todo vale". Pero la guía es tener clara la escala de valores en la que se desenvuelve el niño, la situación de partida, el esfuerzo realizado.
Otros aspectos a tener en cuenta son las dificultades prácticas asociadas con la dislexia: confusiones con las horas del día, equivocaciones respecto del lugar donde se colocan las cosas, tendencia al desorden y a la dispersión, torpeza en ocasiones, dificultad en el cumplimiento de las instrucciones (sino son claras y concretas y se aseguran de que las haya comprendido).
Los padres pueden tener en ocasiones un papel directo de enseñantes. Esto depende en buena medida del tipo de relación que haya entre padres e hijos. A veces es completamente imposible y hasta desaconsejable que los padres ayuden a sus hijos. La situación se torna en ocasiones tan cargada de ansiedad que los padres o el niño pierden la calma, se enojan y las condiciones de un aprendizaje con éxito, se vuelven inalcanzables.

Dislexia
¿A qué debemos prestar atención? ¿Qué signos nos alertarían?
Síntomas conductuales de los disléxicos.

- Inversión de sílabas o letras dentro de la misma palabra “toga” por “gato”,”le” por “el”.
- Confunden grafías parecidas b/d, p/q, h/y, t/f, m/w, n/u, s/z.
- Confunden palabras cortas con parecido visual “sol” por “sal”.
- Omite sílabas o palabras “moria” por “memoria” o se reiteran “camimisa” por “camisa”.
- No tiene conciencia de ciertos sonidos (“mito” por “mixto”).
- Intercambian palabras del mismo campo semántico (ej: “mar” por “océano”).
- No saben diferenciar los nombres de las letras del sonido que tienen.
- No saben si un grupo de letras forman una o más palabras: “si quiero” por “siquiera”.
- Omiten algunas letras “bra”. Preferentemente al final de la palabra.
- La mano cuando escribe no siempre obedece las órdenes del cerebro (“debido” por “bebido”)
- No pueden identificar palabras que suenan igual: “hola” por “ola”.
- Ignoran los signos de puntuación porque no le dan valor de lenguaje.
- Se fatigan neurológicamente.

Lectura
- Falta de fluidez con vacilaciones en palabras polisilábicas o de uso poco frecuente: fre, frec., frecuen ,frecuente.
- Errores de equivalencia fonológica: leer “seso” por “queso”.
- Dificultad en el reconocimiento espacial de la direccionalidad: “lodo” por “lobo”.
- Omisión y adición de palabras: artículos, conjunciones.
- Sustituciones de letras que llevan a palabras inexistentes: “pontolon” por “pantalón”.
- Identificación de la primera letra con cambio de palabra: “camiseta” por “camioneta”.
- Dificultad en la comprensión de textos.
- La lectura silenciosa es superior a la lectura en voz alta.

Escritura
- Dificultad para expresarse por escrito.
- Omisión de letras y segmentos en el interior de una palabra: “choolate” por “chocolate”.
- Sustituciones de letras: “ñeve” por “nieve”
- Frecuencia elevada de errores ortográficos, en homófonos: “lovo” por “lobo”.
- Inadecuada separación de las palabras.

Dislexia

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