Desde hace alrededor de una década, la estética ha comenzado a ocupar un lugar preponderante en las actividades de la mujer. ¿Quién no ha fantaseado con obtener el cuerpo perfecto con sólo acostarse cómodamente en una camilla?
Los mitos son muchos a la hora de examinar las promesas y promociones de muchos centros de estética. En realidad, muchos de estos centros se caracterizan por la falta de información y capacitación de quienes los atienden y dirigen.
Hoy debemos diferenciar a los esteticistas manuales de los esteticistas con formación en aparatología. Muchas mujeres buscan “hacerse electrodos”, las esteticistas se equipan y utilizan los aparatos, muchas veces, sin la debida capacitación. Por ejemplo, desde la terminología nos podemos dar cuenta de su formación: promocionan “electrodos” cuando deberían promocionar “tratamientos con electroestimulación”.
El uso de aparatología demanda una capacitación en el manejo, función y contraindicaciones de cada equipo. Cada uno de estos aparatos tiene una función determinada y, por lo tanto, un efecto sobre el cuerpo que varía de persona a persona. Entonces, si cada organismo es diferente y reacciona como tal, ¿Cómo es posible que algunas promociones prometan bajar 5 cm y 800 gramos por sesión?
Cuando esté decidida a comenzar un tratamiento estético, lo primero es asegurarse de la capacidad del esteticista elegido, ya sea por trayectoria o por la formación que haya recibido.
No olvidemos que nuestro cuerpo no es sólo imagen y a través de él expresamos nuestras emociones y nos relacionamos.