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| PREVENCION EN SALUD MENTAL |
| por Dr. Diego
Otamendi - Psiquiatra Forense Prof.
Titular Cátedra Psiquiatría Clínica
U.N.M.D.P.
otamendi@mdp.edu.ar |
Hay
situaciones en las que la familia, amigos o allegados pueden
contribuir a que no se manifieste un trastorno o una complicación
de índole psiquiátrica ,mediante una oportuna
intervención y derivación a un tratamiento específico.
Para esto es necesario el conocimiento de algunos factores,
situaciones o estados psíquicos que pueden impedir
la manifestación o la complicación de una enfermedad
psiquiátrica. Una de estas situaciones es la evitación
de un intento suicida en un ser cercano.
Si bien el término SUICIDIO (self-murder en inglés)
implica la muerte intencional y deliberada de si mismo , hay
conductas que pueden ser categorizadas como suicidios encubiertos
o equivalentes suicidas: el abuso de sustancias psicoactivas
, el incumplimiento de prescripciones médicas, exceso
de riesgos o conductas negligentes pueden ser ejemplos de
esto.
En nuestro país no tenemos datos estadísticos
serios al respecto , en U.S.A. informan durante el último
año la alarmante cifra de 300.000 casos de suicidio
consumados y debiendo sumar a esto los intentos suicidas de
todas las gravedades , con una incidencia de 8 a 1. Siendo
la población femenina la que comete mayor número
de intentos y la masculina el mayor número de suicidios
consumados. Más de la mitad de los pacientes depresivos
que no tienen o no cumplen el tratamiento antidepresivo, logran,
a veces luego de varios intentos frustrados, su cometido final.
Hay factores directamente relacionados con el suicidio consumado
y tienen peso estadístico: un hombre adulto de mas
de 45 años ,soltero o recientemente viudo o separado,
con antecedentes psiquiátricos de alcoholismo y o depresión,
que ha sufrido una pérdida o revés económico
en los últimos meses, es el arquetipo suicida , que
logra su cometido através de métodos usualmente
efectivos (la disponibilidad de armas de fuego, el ahorcamiento
,la defenestración desde un alto edificio o la ingesta
de potentes tóxicos generalmente son de alta letalidad).
Si bien el riesgo suicida está vinculado con la población
geronte y con la enfermedad clínica ,en las últimas
décadas se ha visto incrementado en forma exponencial
la incidencia en la población juvenil: los trastornos
de la personalidad predispuestas y el consumo de sustancias
psicoactivas (la cocaína a la cabeza más alcohol)
interactúan desfavorablemente para que un adolescente
pueda tener un trágico fin. Es de especial motivo de
atención un joven que manifiesta cambios en cuanto
a su vida social , sus estudios ,sus deportes, y sin motivos
evidentes externos que lo justifiquen; puede que un cuadro
depresivo esté encubierto y sea este el origen del
cambio. Asimismo el abuso de las mal llamadas drogas blandas
(marihuana, psicofármacos, alcohol) o duras (cocaína,
éxtasis, crack, alucinógenos) suelen producir
cambios cognitivos y o conductuales donde la depresión,
por múltiples factores bioquímicos y psicológicos
esta siempre presente. El estigma o "cicatriz" que
produce el consumo de estas, aún por cortos periodos
de tiempo, suelen ser factibles de tratamiento psicofarmacológico.
Pueden haber fantasías inconcientes en torno a la idea
de suicidio y sean las desencadenantes del acto: el deseo
de escapar de una situación insostenible, el deseo
de castigar aun ser significativo en nuestras vidas, un deseo
erótico masoquista de reunirse con el ser amado, el
deseo de renacimiento de una nueva vida son ejemplos, si bien
todas estas tienen distintas motivaciones psicológicas
no invalida que el trasfondo sea una depresión de características
endógenas y pueda ser tratada psiquiátricamente.
Los avances en la neuroquímica y neuropsicofarmacología
afirman acerca de las alteraciones funcionales de los pacientes
suicidas, fundamentalmente a nivel de los neurotransmisores
serotonina y noradrenalina, por lo que los tratamientos con
los antidepresivos suelen ser efectivos y protectores a mediano
y a largo plazo.
Por último, es conveniente remarcar algunos conceptos
erróneos o mitos respecto a los suicidas: es falsa
la creencia que el interrogatorio al suicida lo induzca al
acto, por el contrario la indagación produce una sensación
de alivio en éste; es falsa la creencia que no avisan
ni dan indicios: la gran mayoría de los suicidas han
consultado al médico en las últimas semanas
o han verbalizado su intención a un cercano (NO NECESARIAMENTE
A LA FAMILIA SINO A UN PAR O A ALGUIEN SIGNIFICATIVO); es
falso que las personalidades con rasgos histriónicos
y que tuvieron varios intentos no lo consumen, ya que uno
de los factores de riesgo son los intentos previos y la letalidad
del método cambie, por ejemplo la ingesta de un fármaco
cardiotóxico en lugar de tranquilizantes menores.
En síntesis saber escuchar a un ser querido que puede
estar reclamando un pedido de ayuda, así como no minimizar
ni descalificar las ideas de muerte de estos, junto a una
intervención profesional rápida, son la prevención
más efectiva para esta gran población de pacientes
potenciales suicidas y evitar así un cuadro con trágico
desenlace y estigmatizante para toda la familia, que en la
gran mayoría de los casos son factibles de tratamiento
y mejoría. Top |
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