|
El
Super Clásico
|
|
| por
Julián Francisco Aguilar
Ex - alumno ICA
Alumno del Instituto A. Schweitzer |
El clásico
de los clásicos es, por excelencia, la máxima
expresión del fútbol. Es el partido al que
ansía llegar cualquier jugador. No encuentro un calificativo
que llegue a transmitir en su medida justa lo grande que
es este entretenimiento. Es la única confrontación
deportiva que por su trascendencia popular, detiene a un
país entero. Este clásico no se compara con
ningún otro realizado en otras tierras. Ni con el
Real Madrid- Barcelona, o el Inter.-Milan pueden superarlo,
porque el Boca- River o el River-Boca conmueve e interesa
a todo un país y no sólo a un sector determinado.
Un hincha defiende a su equipo como a sí mismo. En
el aliento mostrado en la cancha manifiesta su importancia
y sus debilidades. Se siente identificado con su camiseta,
disfruta y sufre por ella. La lealtad y fidelidad, a veces,
llegan a impresionarme. Se puede cambiar de mujer, de gustos
y de hábitos, pero el amor por una camiseta, ¡jamás!.
Está demás decir que los super clásicos
son partidos distintos, increíbles, que llevan su
toque propio de magia. Muchas veces nosotros, los fanáticos,
preferimos ganarle a nuestro rival que ganar un campeonato.
Es ahí donde comienza la lucha interna por el triunfo.
Durante esos noventa minutos, la multitud entera descarga
sentimientos en contra o a favor. No existen ricos ni pobres,
blancos ni negros, judíos o católicos. Este
fenómeno sólo lo provoca un River-Boca.
El clásico de la Boca, como se llamaba en un principio,
es una pasión que nunca morirá y se renovará
constantemente. Este encuentro muestra lo que el fútbol
es en esencia: un conjunto de alegrías y de tristezas
que le dan una razón de vivir al argentino.
Top |
|
|