En
el tenis, por ser un deporte profesional, es común
que los padres ejerzan una importante presión sobre
sus hijos. Una ex-jugadora de tenis, número 1 en
el ranking nacional en varias categorías y además
campeona sudamericana cuenta su experiencia:
A los 10 años de edad,
cuando competía en pre-infantiles, mi papá
se ponía de mal humor si jugaba mal o perdía.
A los 12 años, decidió que debía entrenar
más tiempo y me hizo dejar el colegio. Si un día
no entrenaba bien, se enojaba y hasta me golpeaba. No podía
salir, ni tener novio. Conozco chicos que vivieron cosas
parecidas, y casi todos, como yo, dejaron el deporte.
Ser deportista, en nuestro caso, jugar al tenis, debe ser
algo más que entrenar y competir. Se debe tener en
cuenta que el deporte es recomendable para el físico,
la mente y sobretodo, para ayudar y estimular el crecimiento
del niño.
He visto muchos partidos en que los grandes tenistas no
siempre pueden manejar la presión de la competencia.¿Cómo
va a superarla un chico de 10 ó 12 años de
edad, si además, tiene la presión extra de
sus padres? Tristemente algunos de ellos buscan “salvarse”
económicamente, otros por orgullo personal, buscan
el reconocimiento social de parientes y amigos. Por otro
lado, las presiones suelen aumentar cuando el niño
mejora su nivel de juego, ya que pueden influenciar otros
factores como: sponsors, prensa, opinión pública,
etc.
Es fundamental que los padres contengan afectivamente a
sus hijos. Los padres deben estar con sus hijos en “las
buenas y en las malas”, porque son ellos quienes quieren
a sus hijos por ser y existir, y no por lo que puedan llegar
a ser o a tener. Los niños que reciben este apoyo
afectivo familiar, tanto en la derrota como en la victoria,
son los que disfrutan del juego, y además, tienen
más chances de alcanzar el éxito.
Top