| Día
1: El mar estuvo picado. Las olas alcanzaron a
las cuatro pm. los tres metros, pero resistimos. Zarpamos
a las siete de la madrugada en busca de nuestro enemigo.
Sabemos que Barbanegra no se está ocultando en estos
momentos y puede ser presa fácil para nosotros. Gracias
a Dios, Spootswood nos proveyó de abundante alimento,
municiones en caso de enfrentamientos y vestimenta para
los marinos.
Día 2: Ya nos encontramos lejos
de las costas, el mar se encuentra planchado y el viento
nos favorece para la navegación. Recibí una
señal a través del código Morse que
nos indicaba la presencia de La venganza de la Reina Ana
en las costas de Port of Spain. Nos dirigimos a máxima
velocidad. Si los vientos nos ayudan y el mar sigue calmo
como hasta ahora, llegaremos en siete días.
Día 3: No es uno de los mejores
momentos para la tripulación, ya que uno de nuestros
mejores marineros fue atacado por un tiburón blanco
cuando se estaba refrescando por el intenso calor. Luego
de varias horas de sufrimiento murió. Lo arrojamos
al mar para que descansara en paz.
Día 4: Hoy, Poseidón estaba
enfurecido, y lo hacía notar con olas de hasta siete
metros y vientos de cien kilómetros por horas. Se
hizo muy difícil la navegación pero pudimos
mantenernos estables. Avanzamos en cuanto a territorio,
y aproximadamente en cuatro días estaremos en las
costas de Trinidad y Tobago si no recibimos otra señal.
Día 5: Me siento exhausto, el viaje
hasta el momento es muy agitado. Hoy nos enfrentamos contra
un barco portugués, igualmente no opuso mucha resistencia
y pudimos derrotarlo, luego de una hora. Es el primer cruce
y me siento muy bien con este navío.
Día 6: Tuvimos un inconveniente
en la hélice derecha del barco y nos retrazamos un
tiempo hasta que lo solucionamos. El mar, por suerte, nos
favoreció ya que estaba muy calmado y las olas no
superaban el metro.
No me siento bien de salud, estoy pasando por una fuerte
hipotermia.
Día 7: Hubo un cambio de planes,
nos dirigimos a Carolina del Norte, ya que es certero que
el corsario Edward Teach se encuentra allí.
Las olas no superan el metro y los vientos nos favorecen
para la navegación.
Estoy superando la hipotermia y supongo que para mañana
estaré bien.
El cansancio de la tripulación se hace notar, sin
embargo aparecen la fuerza interior de cada uno de ellos
para vencer ese escollo.
Día 8: No veo la hora de anclar
para poder asesinar al pirata. Mañana estaremos llegando
y ya tengo las coordenadas en donde se encuentra. Es el
día decisivo.
Llegaremos aproximadamente cuando nadie tenga su amigo fiel,
la sombra.
Día 9: Por suerte puedo escribir
este diario ya que pude matar a ese temible corsario. Llegamos
con la tripulación al bar del puerto en Carolina
y les dije que quería enfrentarlo solo. Fue una batalla
cuerpo a cuerpo. Note que tenía experiencia así
en su primer descuido pude apuñalarlo. Los libros
dicen que solo le di veinte puñaladas pero en realidad
le di treinta y nueve puñaladas junto con los nueve
tiros en la cabeza. Quería asegurarme que estuviera
muerto.
El veintidós de noviembre de 1718 será el
día que el Maynard derrotó al famoso corsario
Barbanegra,
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